Reforzadores y evaluación de preferencias
En los procesos de intervención clínica y pedagógica, especialmente en el acompañamiento de personas autistas y otras neurodivergencias, el concepto de reforzador cumple un rol central. Sin embargo, no siempre se comprende con claridad qué es un reforzador ni cómo identificarlo de manera ética y basada en evidencia.
Este artículo aborda qué son los reforzadores, por qué no pueden asumirse de forma generalizada y cuáles son los principales tipos de evaluación de preferencias que permiten identificarlos de manera sistemática, respetuosa y funcional.
¿Qué son los reforzadores?
Un reforzador es cualquier estímulo (actividad, objeto, interacción o experiencia) que aumenta la probabilidad de que una conducta vuelva a ocurrir en el futuro.
Es importante aclarar que:
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No todo lo que “gusta” funciona necesariamente como reforzador.
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Un mismo estímulo puede ser reforzante para una persona y neutro o incluso aversivo para otra.
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Las preferencias cambian con el tiempo, el contexto y el estado emocional o sensorial.
Por esta razón, una intervención responsable requiere evaluar preferencias, en lugar de basarse en supuestos.
¿Por qué es importante evaluar preferencias?
La evaluación de preferencias permite:
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Identificar estímulos realmente significativos para cada persona.
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Aumentar la motivación y la participación.
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Evitar el uso de estímulos poco relevantes o aversivos.
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Diseñar apoyos más personalizados y respetuosos.
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Tomar decisiones fundamentadas en datos y observación.
Existen distintos procedimientos para evaluar preferencias, los cuales se diferencian por su nivel de estructuración y el tipo de información que entregan.
Evaluación de Preferencias Indirecta
La evaluación indirecta se realiza a través de entrevistas o cuestionarios aplicados a personas significativas del entorno (familias, docentes, cuidadores/as o profesionales). Se basa en la experiencia cotidiana y en la observación prolongada que estas personas tienen de la persona evaluada.
Este tipo de evaluación:
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Es útil como primer acercamiento.
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Permite reunir información amplia en poco tiempo.
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No implica observación directa.
Sin embargo, al ser subjetiva, debe complementarse con evaluaciones directas.
Accede aquí a la pauta de Evaluación de Preferencias Indirecta
Evaluación de Preferencias Operante Libre
En este procedimiento se observa a la persona en un ambiente natural, con acceso libre a diversos estímulos, sin entregar instrucciones ni intervenir en la conducta.
Se registran aspectos como:
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tiempo de interacción con los estímulos,
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frecuencia de retorno,
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conductas asociadas (disfrute, regulación, evitación).
Es especialmente útil para identificar preferencias espontáneas en contextos reales.
Descarga la pauta de Evaluación Operante Libre
Evaluación Sistemática – Estímulo Único
La evaluación por estímulo único consiste en presentar un estímulo a la vez, observando si la persona lo acepta, cuánto tiempo interactúa con él y qué tipo de respuesta presenta.
Es recomendable cuando:
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existen dificultades para elegir entre opciones,
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hay alta ansiedad frente a elecciones múltiples,
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se requiere mayor estructuración.
Revisa la pauta de Evaluación por Estímulo Único
Evaluación Estructurada – Estímulos Emparejados
En este tipo de evaluación se presentan dos estímulos simultáneamente, solicitando a la persona que elija uno.
Este procedimiento:
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permite establecer preferencias relativas,
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tiene alta precisión,
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requiere que la persona pueda realizar elecciones claras.
Accede a la pauta de Estímulos Emparejados
Evaluación Estructurada – Múltiples Estímulos sin Reemplazo
Se presentan varios estímulos al mismo tiempo y, una vez realizada la elección, el estímulo seleccionado se retira del conjunto.
Este método:
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es eficiente en términos de tiempo,
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permite construir una jerarquía completa de preferencias,
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es muy utilizado en contextos educativos.
Descarga la pauta de Múltiples sin Reemplazo
Evaluación Estructurada – Múltiples Estímulos con Reemplazo
En este procedimiento, los estímulos permanecen disponibles en todas las rondas, incluso después de ser seleccionados.
Permite:
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analizar la consistencia de las elecciones,
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confirmar reforzadores de alta preferencia,
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observar estabilidad o variabilidad en las preferencias.
Accede a la pauta de Múltiples con Reemplazo
No olvidemos que…
Evaluar preferencias es un proceso fundamental para diseñar intervenciones éticas, efectivas y centradas en la persona. No se trata de controlar conductas, sino de comprender qué es significativo para cada persona y utilizar esa información para acompañar, enseñar y apoyar de mejor manera.
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Referencias:
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